viernes, 9 de diciembre de 2011

Técnicas para la Comunicación Eficaz


HABILIDADES DE COMUNICACIÓN: Técnicas para la Comunicación Eficaz
 Autor: Ángel A. Marcuello García




(…)  3.2. Algunos aspectos que mejoran la comunicación:
  • Al criticar a otra persona, hablar de lo que hace, no de lo que es. Las etiquetas no ayudan a que la persona cambie, sino que refuerzan sus defensas. Hablar de lo que es una persona sería: "te has vuelto a olvidar de sacar la basura. Eres un desastre"; mientras que hablar de lo que hace sería: "te has vuelto a olvidar de sacar la basura. Últimamente te olvidas mucho de las cosas".
  • Discutir los temas de uno en uno, no "aprovechar" que se está discutiendo, por ejemplo sobre la impuntualidad de la pareja, para reprocharle de paso que es un despistado, un olvidadizo y que no es cariñoso.
  • No ir acumulando emociones negativas sin comunicarlas, ya que producirían un estallido que conduciría a una hostilidad destructiva.
  • No hablar del pasado. Rememorar antiguas ventajas, o sacar a relucir los “trapos sucios” del pasado, no sólo no aporta nada provechoso, sino que despierta malos sentimientos. El pasado sólo debe sacarse a colación constructivamente, para utilizarlo de modelo cuando ha sido bueno e intentamos volver a poner en marcha conductas positivas quizá algo olvidadas. Pero es evidente que el pasado no puede cambiarse; por tanto hay que dirigir las energías al presente y al futuro.
  • Ser específico. Ser específico, concreto, preciso, es una de las normas principales de la comunicación. Tras una comunicación específica, hay cambios; es una forma concreta de avanzar. Cuando se es inespecífico, rara vez se moviliza nada. Si por ejemplo, nos sentimos solos/as y deseamos más tiempo para estar con nuestra pareja, no le diga únicamente algo así: “No me haces caso”, “Me siento solo/a”, “Siempre estás ocupado/a”. Aunque tal formulación exprese un sentimiento, si no hacemos una propuesta específica, probablemente las cosas no cambiarán. Sería apropiado añadir algo más. Por ejemplo: “¿Qué te parece si ambos nos comprometemos a dejar todo lo que tenemos entre manos a las 9 de la noche, y así podremos cenar juntos y charlar?”.
  • Evitar las generalizaciones. Los términos "siempre" y "nunca" raras veces son ciertos y tienden a formar etiquetas. Es diferente decir: "últimamente te veo algo ausente" que "siempre estás en las nubes". Para ser justos y honestos, para llegar a acuerdos, para producir cambios, resultan más efectivas expresiones del tipo: “La mayoría de veces”, “En ocasiones”, “Algunas veces”, “Frecuentemente”. Son formas de expresión que permiten al otro sentirse correctamente valorado.
  • Ser breve. Repetir varias veces lo mismo con distintas palabras, o alargar excesivamente el planteamiento, no es agradable para quién escucha. Produce la sensación de ser tratado como alguien de pocas luces o como un niño. En todo caso, corre el peligro de que le rehúyan por pesado cuando empiece a hablar. Hay que recordar que: “Lo bueno, si breve, dos veces bueno”.
  • Cuidar la comunicación no verbal. Para ello, tendremos en cuenta lo siguiente:
    • La comunicación no verbal debe de ir acorde con la verbal. Decir " ya sabes que te quiero" con cara de fastidio dejará a la otra persona peor que si no se hubiera dicho nada.
    • Contacto visual. Es el porcentaje de tiempo que se está mirando a los ojos de la otra persona. El contacto visual debe ser frecuente, pero no exagerado.
    • Afecto. Es el tono emocional adecuado para la situación en la que se está interactuando. Se basa en índices como el tono de voz, la expresión facial y el volumen de voz (ni muy alto ni muy bajo).
  • Elegir el lugar y el momento adecuados. En ocasiones, un buen estilo comunicativo, un modelo coherente o un contenido adecuado pueden irse al traste si no hemos elegido el momento adecuado para transmitirlo o entablar una relación. Es importante cuidar algunos aspectos que se refieren al momento en el que se quiere establecer la comunicación:
    • El ambiente: el lugar, el ruido que exista, el nivel de intimidad...
    • Si vamos a criticar o pedir explicaciones debemos esperar a estar a solas con nuestro interlocutor.
    • Si vamos a elogiarlo, será bueno que esté con su grupo u otras personas significativas.
    • Si ha comenzado una discusión y vemos que se nos escapa de las manos o que no es el momento apropiado utilizaremos frases como: “si no te importa podemos seguir discutiendo esto en... más tarde”.
Compañeros en esta dirección pueden obtener el artículo completo.
Escogí esta parte porque me pareció muy interesante, realmente la comunicación verbal y corporal son sumamente importantes en lo cotidiano del ser humano tanto en la vida familiar, laboral, social y hasta en la espiritual, me llamo la atención que hay cosas que de verdad aplicamos normalmente sin darnos cuenta que esto puede causar efectos muy negativos, por ejemplo a veces hablamos de algo que no nos gusta y cuando nos damos cuenta sacamos todo un repertorio y seguramente  la otra persona ni siquiera se acordaba, tendemos a generalizar algo sale como no esperábamos y decimos “es que siempre es lo mismo” o tendemos mucho a traer el pasado y esto es algo que no podemos cambiar, simplemente aprender de él, espero les guste y lo lean completo.   

miércoles, 7 de diciembre de 2011

LOS VALORES EN EL TRABAJO

Valores en el trabajo

La falta de valores en el ser humano se refleja también en su trabajo y en las grandes corporaciones. Se han hecho algunos estudios sobre el porqué del fracaso de algunas empresas y en la gran mayoría había algo que faltaba: los valores compartidos.
Para regresar a las bases, es necesario poner en práctica los buenos principios de relaciones humanas en que se basaron las sociedades industriales agrícolas de antes de Cristo, pero también comportarnos de acuerdo a los principios más elementales de convivencia humana; ya que el progreso mostrado por esas sociedades tuvo como principal ingrediente eso que ahora llamamos "trabajo en equipo".
Tanto empresarios como trabajadores debemos percibir que el éxito de la empresa se logra en unión y más aún en un mundo que necesita cuidar los recursos para beneficio de todos y nos permita garantizar la permanencia como empresa. El poner en práctica los valores en el trabajo laboral debe estar basado en principios tan básicos como:
  • El respeto por los demás incluyendo a todos los seres vivos.
  • Compartir lo nuestro con otros, por ejemplo conocimientos de cómo ser más eficientes.
  • La puntualidad, reflejo de ser una persona responsable y respetuosa del tiempo ajeno.
  • No apropiarte ni usar lo ajeno.
  • La honestidad y justicia en todas tus acciones laborales, planteando negocios en que ganen todos los participantes y más aún, que gane la sociedad.
Tanto los emprendedores como empleados, deben contribuir juntos a la permanencia de los negocios, servicios o actividades, por muy humildes que éstos sean, pensando también que su esfuerzo se verá gratificado por una sociedad que igual que ellos han puesto por delante sus valores.
Autor: Pensamientos de Club Planeta

Compañeros este articulo me gusto mucho, porque nuevamente nos lleva a que primero el cambio inicia con uno mismo, no podemos cambiar a otras personas pero nosotros si podemos cambiar, por lo cual no basta con decir yo soy así!!!! Incluso dice el artículo que la falta de valores compartidos ha generado el fracaso de grandes corporaciones.